* Con el acompañamiento de la Unidad de Atención a Preliberados, continúa su proceso de reinserción social mediante capacitación, seguimiento y oportunidades para incorporarse a la vida productiva.
Culiacán, Sinaloa, a 02 de julio de 2026.- Tras atravesar un proceso que transformó su vida, una persona procesada recibió una oportunidad que representó un nuevo comienzo: continuar el cumplimiento de su sentencia bajo un beneficio preliberacional y avanzar en su reintegración a la sociedad.
Recordó que, durante sus primeras audiencias, le informaron que podría permanecer privado de la libertad durante varios años; sin embargo, después de dos años y ocho meses recibió la noticia de que era candidato para obtener este beneficio.
“Sentí un alivio muy grande, porque me encontraba decepcionado y, al enterarme, fue como una nueva oportunidad, como volver a respirar”, expresó.
Como parte del proceso, inició un acercamiento con la Unidad de Atención a Preliberados (UAP), donde recibió orientación sobre las condiciones que debía cumplir para mantener este beneficio, entre ellas, acudir a actividades encaminadas a fortalecer su reinserción social.
Uno de estos acompañamientos fue su incorporación al Centro de Integración Juvenil (CIJ), donde continúa participando en pláticas enfocadas en la prevención de adicciones, el desarrollo personal y la adquisición de herramientas para integrarse nuevamente a la sociedad.
Actualmente, cuenta con cerca de cuatro años dentro del proceso de preliberación y reconoce que el acompañamiento de la UAP le ha permitido acceder a oportunidades laborales y mantener una visión distinta sobre su futuro.
Aunque ha recibido diversas opciones laborales, también ha encontrado la posibilidad de generar ingresos mediante actividades independientes, siempre dentro del marco legal, como el servicio de transporte privado y otros proyectos personales. Para él, esta etapa representa un cambio significativo respecto a los momentos difíciles que vivió anteriormente.
Destacó que uno de los principales retos que enfrentan las personas preliberadas es transformar la percepción que existe sobre quienes estuvieron privados de la libertad, pues considera que una persona no debe ser definida únicamente por un error cometido en el pasado.
“Que no nos juzguen por un error. Las personas pueden cambiar; yo he cambiado. Si yo pude cambiar, otras personas también pueden hacerlo”, expresó.
Finalmente, hizo un llamado a quienes atraviesan situaciones difíciles a reflexionar sobre las decisiones que pueden marcar su futuro, al considerar que una acción equivocada puede traer consecuencias que modifiquen por completo el rumbo de una vida.











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